Picasso. Raíces Bíblicas abre sus puertas al público tras su inauguración en la Catedral de Santa María de Burgos por parte de Su Majestad la Reina Sofía

Es la primera vez que la obra de Picasso se expone en una catedral y también que una muestra sobre el pintor malagueño examina la perdurable influencia de las fuentes ancestrales de la historia sagrada en su arte. Desde hoy y hasta el 29 de junio, la exposición reúne 44 obras que revelan cómo los símbolos y temas sagrados arraigados en la Biblia fueron una profunda fuente de inspiración artística y espiritual a lo largo de la carrera de Pablo Picasso.
El nieto del pintor Bernard Ruiz-Picasso ha expresado su emoción ante la materialización de este proyecto: “Me emociona mucho estar hoy en esta Catedral e invito a todo el mundo a celebrar la convivencia” que representa esta exposición. “Sobre la relación entre mi abuelo y la Iglesia, hay mucho que decir, pero sus raíces están en España y sus obras se funden con todos los colores de este país”.
Para Paloma Alarcó, comisaria de la exposición, “presentar la obra de Picasso en una catedral es el mejor modo de rendir homenaje a un artista muy radical pero muy comprometido con el pasado”. En la misma línea, según Bernard Ruiz-Picasso, la muestra recorre “momentos de la historia del arte que han constituido un pasado para crear un presente, que está vivo, y un nuevo impulso”.
Y es que Picasso era ateo, pero vivió intensamente la religión católica en su infancia en Málaga, donde acompañaba a su madre a misa, se educó en un colegio religioso y pudo vivir en sus calles la imaginería que acompaña a la Semana Santa. Alarcó lo ha definido como un “ateo piadoso.
No era practicante, pero tenía ciertas preocupaciones espirituales y su familia sí era religiosa: el padre de Bernard, Paulo, fue bautizado y el pintor siempre tuvo preocupación de trascendencia”.
Fotografía: Casa Real



