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El Museo de Burgos recibe del Prado las Tablas de Miraflores y lleva a Madrid ‘La Virgen de las Batallas’ para su restauración

El Museo de la Junta ha realizado un intercambio con el Museo del Prado, situado en Madrid, hasta enero de 2024. Mediante este acuerdo, el centro cultural burgalés acoge cuatro tablas procedentes de la Cartuja de Miraflores y la pinacoteca madrileña hospeda, para su restauración, la escultura ‘La Virgen de las Batallas’, originaria del Monasterio de San Pedro de Arlanza, en la localidad burgalesa de Hortigüela.

Restaurar ‘La Virgen de las Batallas’

Durante los próximos dos años, la escultura burgalesa se traslada al Museo Nacional del Prado, para someterse a restauración y a diversos análisis. Estos estudios se prolongarán durante varios meses y, tras su puesta a punto, se expondrá en dicha galería hasta comienzos de 2024, cuando regrese al Museo de Burgos.

La ‘Virgen de las Batallas’ es una escultura de cobre dorado y esmaltado procedente del Monasterio de San Pedro de Arlanza, situado en Hortigüela. Sin embargo, esta pieza salió del edificio religioso en el siglo XIX y pasó por varias colecciones privadas. Posteriormente, en 1997, fue adquirida por el Estado y adscrita a la colección permanente del Museo del Prado, que la depositó en el Museo de Burgos. En esta pinacoteca se exponía junto con otras piezas procedentes de monasterios burgaleses.

La escultura que restaurarán los profesionales del Prado fue fabricada en los talleres franceses de Limoges en el siglo XIII. Se trata de una pieza excepcional, ya que es una de las pocas esculturas de bulto redondo esmaltadas que se han conservado de época medieval. Asimismo, su nombre proviene de una leyenda apócrifa que la vinculaba con las hazañas del conde Fernán González.
Las tablas de Miraflores, de vuelta en Burgos.

Mientras dure el intercambio entre museos y ‘La Virgen de las Batallas’ se encuentre en la capital, la pinacoteca de la Junta expondrá, en depósito, cuatro tablas con escenas de la vida de San Juan Bautista que formaban parte de un retablo de la Cartuja de Miraflores. Estas obras se trasladaron al museo madrileño después de la desamortización, cuando el retablo en el que se ubicaban fue desmontado.

Las pinturas se atribuyen al Maestro de Miraflores, un pintor anónimo activo en Burgos en la última década del siglo XV. Están elaboradas en óleo y témpera sobre tabla y tienen unas medidas aproximadas de 95 x 55 centímetros. Estas piezas formaban parte de la rica dotación que Juan II y su hija Isabel la Católica entregaron al monasterio burgalés, que incluía obras de pintores castellanos como Pedro Berruguete y el Maestro de Miraflores y de otros artistas flamencos como Rogier van der Weyden y Juan de Flandes.

Estas cuatro tablas formaban parte de un retablo dedicado a san Juan Bautista y representan varios episodios de la vida de este santo: la Visitación, el nacimiento de san Juan, su detención y su decapitación. De la misma pieza también se conservan otras dos tablas en el Museo del Prado, que muestran la predicación del santo y el Bautismo de Cristo.

Sin embargo, la mayoría de estas pinturas fueron extraídas del monasterio en las primeras décadas del siglo XIX, y hoy están dispersas por diversos museos y colecciones particulares. Esta es la primera ocasión, desde su salida en el siglo XIX, que este conjunto de tablas pintadas regresa a Burgos y podrá ser contemplado por todos los visitantes en la planta baja de la Casa de Angulo, Sección de Bellas Artes, del Museo de Burgos.

En cuanto a su autor, este es anónimo, y desde el siglo XIX se le ha dado el nombre de Maestro de Miraflores, precisamente porque este retablo es su obra más destacada. Su estilo se encuadra perfectamente dentro de la corriente hispanoflamenca castellana, con sus figuras alargadas, pliegues angulosos y el gusto por el detalle y la representación preciosista de los objetos y sus calidades.

El estilo de este pintor está influido por los flamencos Petrus Christus y Dirk Bouts con composiciones cuidadosamente estudiadas y personajes que parecen ensimismados en sus pensamientos.

Gran parte de la riqueza de Miraflores se perdió durante la Guerra de la Independencia, cuando el general Darmagnac sustrajo muchas de las obras más valiosas. En 1836, una vez desamortizado el monasterio, Valetín Carderera fue enviado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para recoger piezas artísticas y enviarlas a Madrid.

Probablemente estas tablas salieron de la Cartuja en este momento con destino al Museo de la Trinidad, y de este al Museo del Prado. Por primera vez, desde hace casi dos siglos, este conjunto puede verse en su lugar de origen a través del intercambio durante dos años del Museo de Burgos.

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