Burgos logró dos -Récord Guinness- con la morcilla más larga del mundo

Tatiana Brezmes | 30 septiembre, 2013 | 1 Comentario

Ayer Burgos consiguió entrar en el Libro Guinness de los Récords al elaborar la morcilla más larga del mundo, tanto cruda como cocida.

El tiempo otoñal y la lluvia no asustó a los cerca de 500 voluntarios que a las 8:00 de la mañana ya estaban en pie de guerra. El lugar escogido, el paseo de Atapuerca.

Tras preparar el escenario, equiparse con el peto elaborado para la ocasión y formar la marea azul, como la llamó el alcalde, llegó la hora de empezar a embutir la masa preparada los días previos. Para elaborarla se usaron 130 kilos de cebolla horcal, 50 kilos de arroz Bahía extra, 40 kilos de manteca de cerdo, 40 litros de sangre de cerdo, 7 kilos de especias y 3 kilos de sal.

Los maestros morcilleros fueron los encargados de embutir la masa en tripa natural y sin ningún tipo de artificio, únicamente con cuerda, como se hacía antaño.

Y poquito a poquito la morcilla fue ganando metros gracias a la coordinación de los voluntarios capitaneados por Roberto Da Silva.

No pensemos que el trabajo fue fácil porque el frío, la humedad y el paso del tiempo iba generando cansancio entre los voluntarios, pero eso sí, ellos no perdían el ánimo y el buen humor… y a medida que la morcilla crecía, también se dificultaba la comunicación, hasta el punto de que se recurrió al uso de banderas: Bandera verde: avanzar. Bandera roja: parar.

Pasadas las 10:30 de la mañana, llegó el primer momento clave; tocaba medir la morcilla en crudo y ver si se batía el primero de los récords… y se batió. La morcilla medía 187, 2 metros.

Una vez logrado ese primer objetivo tocaba cocer la morcilla en una olla de dos metros de diámetro creada por la empresa Pierre Guerín para la ocasión. Y de nuevo, poquito a poquito, se fue colocando la morcilla teniendo cuidado de que no se pegase, y pinchándola para evitar que se rompiera la tripa.

Una vez colocada, tocaba esperar, y que mejor forma de hacerlo que reponiendo fuerzas con un tentempié muy apropiado para la ocasión: morcilla de Burgos.

A esa hora ya eran miles los burgaleses y foráneos que se agolpaban en el paseo para ser participes del evento y poder probar después tan largo manjar.

Pasado el tiempo y cocida la morcilla, los voluntarios volvieron al trabajo; ahora tocaba estirarla con mucho cuidado. Tras lo que pareció una eternidad, por el miedo a que la morcilla se rompiera, se logró estirar del todo y llegó el segundo momento crítico, volver a medir. Por segunda vez consecutiva, se logró batir el récord al superar con creces los 150 metros marcados por los responsables de Guinness. La morcilla cocida medía 175 , 7 metros.

Y elaborada la morcilla y logrados los dos récords, ahora tocaba degustarla. Se prepararon y sirvieron más de 4000 raciones acompañadas de agua o cerveza al precio de 1 euro, y todo el dinero recaudado se destinará a Cruz Roja y Aspanias. Hay que matizar que sobre la 13:00 horas ya se habían agotado los tickets.

Esta iniciativa recordemos que se encuentra enmarcada en el programa de actividades que Burgos realiza al ser la Capital Española de la Gastronomía durante el presente año. Por su parte el alcalde, Javier Lacalle, destacaba la enorme repercusión mediática a nivel internacional que el evento estaba teniendo.

Y así, con pinchito y bebida, acabó una jornada de récord en la que, como no podía ser de otra manera al tratarse de Burgos, la morcilla estaba buenísima.

Categoria: Noticias

  • Burgalés orgulloso

    Ande o no ande, morcilla grande

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